DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO 11 de septiembre de 2005

EVANGELIO (Mt 18, 21-35)


Lectura del santo Evangelio según San Mateo.


En aquel tiempo Pedro se acercó y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». Jesús le dijo: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». «El reino de Dios es semejante a un rey que quiso arreglar sus cuentas con sus empleados. Al comenzar a tomarlas, le fue presentado uno que le debía millones. No teniendo con qué pagar, el señor mandó que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que le fuera pagada la deuda. El empleado se echó a sus pies y le suplicó: Dame un plazo y te lo pagaré todo.
El señor se compadeció de él, lo soltó y le perdonó la deuda. El empleado, al salir, se encontró con uno de sus compañeros que le debía un poco de dinero; lo agarró por el cuello y le dijo: ¡Paga lo que debes! El compañero se echó a sus pies y le suplicó:
¡Dame un plazo y te pagaré! Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel
hasta que pagara la deuda. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo que había pasado. Entonces su señor lo llamó y le dijo:
Malvado, te he perdonado toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No
debías tú también haberte compadecido de tu compañero, como yo me compadecí de
ti?
Y el señor, irritado, lo entregó a los torturadores, hasta que pagase toda la deuda.
Así hará mi Padre celestial con vosotros si cada uno de vosotros no perdona de corazón a su hermano».